La imagen de Martín Llaryora cae en Córdoba y crece el desencanto con su gestión

A partir de los últimos sondeos de la Consultoría e Investigación, realizada entre el 1 y el 9 de mayo expone un dato alarmante para el gobierno de Córdoba: el gobernador Martín Llaryora sufre un fuerte retroceso en su imagen positiva, con apenas 24,57% de aprobación frente a un 52,59% de rechazo, el diferencial más negativo entre los principales dirigentes evaluados.

La caída no es casual. Diversos hechos recientes han generado un creciente malestar en la ciudadanía cordobesa. Entre ellos, se destacan los recortes y descuentos en los haberes de los jubilados provinciales, una situación que ha tensionado la relación con uno de los sectores más sensibles del electorado. A esto se suman las denuncias de fraude en la obra social APROSS, coronadas por el incendio en su sede, que dejó más dudas que respuestas. También pesan las denuncias por empleados fantasmas en la Legislatura, que alimentan una percepción de impunidad y mala gestión.

En contraste, el presidente Javier Milei conserva una imagen positiva del 47,81% en Córdoba, con una negativa de 41,3%. Su discurso económico y el impacto de algunas medidas —como la estabilización del dólar tras la apertura del cepo— parecen haber sido bien recibidos especialmente en sectores productivos y comerciales de la provincia.

Dentro del gabinete nacional, Patricia Bullrich también repunta con una imagen positiva del 45,55%, impulsada por su enfoque de seguridad más firme y visible. Victoria Villarruel, vicepresidenta, muestra una base sólida con 44,62% de imagen positiva y un bajo nivel de rechazo (28,29%), mientras que el exgobernador Juan Schiaretti todavía conserva un piso alto de apoyo (44,36% positivo), aunque ya no lidera el tablero político cordobés.

En cambio, el expresidente Mauricio Macri, que históricamente contaba con el respaldo del electorado cordobés, hoy presenta una imagen positiva de apenas 32,14%, con un rechazo que supera el 46%. Por su parte, Luis Juez (30,28% positivo / 47,68% negativo) y Rodrigo de Loredo (30,01% positivo / 39,84% negativo) también muestran dificultades para consolidarse como alternativas competitivas.

En medio de este escenario de cambio, el derrumbe de la imagen del actual gobernador marca un punto de inflexión. La crisis de credibilidad y las malas señales de gestión parecen haber agotado rápidamente el capital político con el que Llaryora inició su mandato. Con una oposición fragmentada, pero con figuras nacionales en ascenso, Córdoba comienza a delinear un nuevo mapa de poder donde La Libertad Avanza capitaliza el descontento y el oficialismo provincial queda a la defensiva.

C+I Consultoría e Investigación

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